MARIA, sobre la María de
sábato, las amantes y el teatro.
Yo no quería ser actriz. Odiaba el
teatro. Porque la persona que me cagó la vida, fue una diva de las
tablas. No sé por qué evito el nombre si todos saben que la maté.
Lo que nadie entiende verdaderamente es el motivo, ni tampoco lo
terminan de creer. No hay pruebas, esa es la maravillosa paradoja de
todo esto. Te lo vomito en la cara y sin embargo es imposible
encontrar nada que lo compruebe. Tan bien hice todo, que es imposible
llegar a la conclusión de lo que pasó.
3 años tenía yo cuando papá me
empezó a llevar a su trabajo. En esa época empezaron los sueños
sobre el tema: mis padres. Se daban muchos besos, sentados uno sobre
el otro, en la silla de aquel escritorio. Para mi era normal que se
me aparecieran cada noche mientras dormía, sólo que había algo
extraño. Mamá no tenía su cara. Era la de otra señora. La
compañera de trabajo de papá.
Será por eso que años más tarde,
cuando me contaron que se iban a divorciar y que mi padre tenía una
familia nueva, con esa actriz tan famosa, para mi no fue nada
extraño?. Hacía años que mis ojos los venían grabando en mi mente
y me visitaban desde el inconsciente, no tan inconsciente.
Por eso no me quedó opción. Porque si
la persona que te arruina tu familia es de perfil bajo, sobria o vive
en otro país, tal vez uno puede seguir con su vida, pasar la página.
Pero si la muy puta es la famosa de turno y sale en todas las
revistas publicidades y entrevistas de la época haciendo que tu
madre se quiera matar día por medio, la cosa cambia. Hay que hacer
algo. Y yo lo hice. Nos saqué ese peso de encima.
Nadie se enteró, lo llevé a cabo a la
perfección. Estudié minuciosamente la situación durante algunos
años, hasta que lo logré, y nadie siquiera lo sospechó. Pero al
cabo de un tiempo yo necesitaba contarlo al mundo. Además al fin y
al cabo era la salvadora de mi madre, ese crédito era mío. Así que
lo empecé a decir, explícitamente. Para no ir presa lo hice desde
arriba de un escenario. Fue así que me vio un productor y le
interesó lo que él llamaba “mi trabajo”. Lo titulé “ la
autoficción”, ya que dibujaba un poco los relatos para agregarles
humor, suspenso, intriga. Pero al fin y al cabo era mi realidad que
estaba compartiendo. Asi que si, yo fundé ese género. Es mi
invento, mi propiedad intelectual. Fue mi manera de vengar a mi
familia, y de burlar a este puto oficio mentiroso y vil de hacer
teatro; reirme en la cara de todos los críticos que ven en mi obra
un rasgo tan interesante y profundo. Profundo fue el cuchillo que le
clavé a la puta amante de mi padre. Profundo es el placer que siento
cada vez que lo recuerdo. Profundo es mi orgullo y mi honor sobre mi
maldita obra de arte.
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