miércoles, 15 de agosto de 2018

EJERCICIO TRANSFORMACION ESCRITURA


MARIA, sobre la María de sábato, las amantes y el teatro.

Yo no quería ser actriz. Odiaba el teatro. Porque la persona que me cagó la vida, fue una diva de las tablas. No sé por qué evito el nombre si todos saben que la maté. Lo que nadie entiende verdaderamente es el motivo, ni tampoco lo terminan de creer. No hay pruebas, esa es la maravillosa paradoja de todo esto. Te lo vomito en la cara y sin embargo es imposible encontrar nada que lo compruebe. Tan bien hice todo, que es imposible llegar a la conclusión de lo que pasó.

3 años tenía yo cuando papá me empezó a llevar a su trabajo. En esa época empezaron los sueños sobre el tema: mis padres. Se daban muchos besos, sentados uno sobre el otro, en la silla de aquel escritorio. Para mi era normal que se me aparecieran cada noche mientras dormía, sólo que había algo extraño. Mamá no tenía su cara. Era la de otra señora. La compañera de trabajo de papá.
Será por eso que años más tarde, cuando me contaron que se iban a divorciar y que mi padre tenía una familia nueva, con esa actriz tan famosa, para mi no fue nada extraño?. Hacía años que mis ojos los venían grabando en mi mente y me visitaban desde el inconsciente, no tan inconsciente.
Por eso no me quedó opción. Porque si la persona que te arruina tu familia es de perfil bajo, sobria o vive en otro país, tal vez uno puede seguir con su vida, pasar la página. Pero si la muy puta es la famosa de turno y sale en todas las revistas publicidades y entrevistas de la época haciendo que tu madre se quiera matar día por medio, la cosa cambia. Hay que hacer algo. Y yo lo hice. Nos saqué ese peso de encima.
Nadie se enteró, lo llevé a cabo a la perfección. Estudié minuciosamente la situación durante algunos años, hasta que lo logré, y nadie siquiera lo sospechó. Pero al cabo de un tiempo yo necesitaba contarlo al mundo. Además al fin y al cabo era la salvadora de mi madre, ese crédito era mío. Así que lo empecé a decir, explícitamente. Para no ir presa lo hice desde arriba de un escenario. Fue así que me vio un productor y le interesó lo que él llamaba “mi trabajo”. Lo titulé “ la autoficción”, ya que dibujaba un poco los relatos para agregarles humor, suspenso, intriga. Pero al fin y al cabo era mi realidad que estaba compartiendo. Asi que si, yo fundé ese género. Es mi invento, mi propiedad intelectual. Fue mi manera de vengar a mi familia, y de burlar a este puto oficio mentiroso y vil de hacer teatro; reirme en la cara de todos los críticos que ven en mi obra un rasgo tan interesante y profundo. Profundo fue el cuchillo que le clavé a la puta amante de mi padre. Profundo es el placer que siento cada vez que lo recuerdo. Profundo es mi orgullo y mi honor sobre mi maldita obra de arte.




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